El Pont des Arts es una pasarela peatonal que cruza el río Sena en la capital francesa y que une el Instituto de Francia con el Museo del Louvre. Se trata del primer puente metálico de París y se utiliza ocasionalmente para exposiciones artísticas. Hace unos años ganó reconocimiento por los candados que dejan las parejas sobre sus barandas.
El Pont des Arts siempre tuvo connotaciones artísticas y románticas. Julio Cortázar lo citó varias veces en “Rayuela” como ese lugar mágico en donde Oliveira se encontraba con la Maga; es que esta pasarela era la favorita de la Maga de entre todos los puentes de París. Existe cierta nostalgia en el hecho de encontrar un modo predilecto de cruzar el Sena y el nuevo rito de los candados del amor parece confirmar un poco más las evocaciones de Cortázar.
Aunque nadie conoce bien el origen de esta tradición, dicen que comenzó a darse en la década de 2000 y que proviene de Italia, aunque ciertas fuentes ubican su inicio en Europa del Este. Algunos atribuyen la idea a la novela italiana “Tengo ganas de ti” de Federico Moccia – el autor de la conocida “Perdona si te llamo amor”- en donde los protagonistas ataban un candado a un farol en Roma para sellar su amor. Sin embargo, otros aseguran que ya había candados antes de la publicación del libro en 2009. Como todos los ritos populares, éste también supo dar origen a nuevos mitos sobre su historia.
El rito consiste en instalar un candado en las barandas metálicas del Pont des Arts – algunos decorados con los nombres de la pareja, fechas o dibujos – y tirar la llave al río Sena como una forma de declarar un amor inseparable. Cuando los 150 metros de barandas se llenaron de candados, se dijo que las autoridades de París comenzaron a retirarlos, alegando que se trataba de un daño al patrimonio público. Sin embargo, los cerrojos volvieron a aparecer y el Gobierno decidió tomarlo como un gesto simpático que añade un ingrediente más al romanticismo parisino y a su atractivo turístico.
Los candados ganaron aún mayor reconocimiento cuando la sumatoria de estos símbolos de amor provocó el hundimiento de 2,4 metros de baranda y el gobierno parisino tuvo que cerrar la circulación en el puente para reparar la falla. Actualmente, la tierra de la torre Eiffel vuelve a ostentar sus románticos candados.












