Una alimentación basada en el consumo de carnes y grasas
La dieta cetogénica, conocida popularmente como dieta keto, se ha venido popularizando en los últimos tiempos, al igual que pasó con alguna de sus variantes, como la famosa dieta del doctor Athkins, muy en boga durante la década de los 90.
Se trata de un tipo de dieta que se basa principalmente en un elevado consumo de alimentos ricos en grasas y proteínas y, al mismo tiempo, un consumo muy restringido de alimentos ricos en glúcidos. Este tipo de alimentación provoca la formación de cuerpos cetónicos en nuestro organismo. A falta de glucosa, nuestro cerebro utilizará dichos cuerpos cetónicos como fuente de energía, con lo que se producirá la pérdida de peso.
Teniendo en cuenta lo anterior, se trata de quemar grasas, aceites, carnes (si son con grasa mejor) de todo tipo, embutidos, huevos y pescados. También nueces y semillas, así como algunos vegetales bajos en hidratos de carbono y aceitunas.
Los elementos que están radicalmente prohibidos si se sigue esta dieta son las frutas, la pasta, el azúcar, la leche, todo lo que contenga harina, las salsas y el alcohol.
La dieta tiene algunas variantes, que empiezan con una serie de productos permitidos a los cuales semanalmente se les van añadiendo otros. También hay quien sigue una dieta cetogénica llevando a cabo una alimentación compuesta solamente de carnes o grasas. Otros la basan en carnes, pescados, grasas y huevos. Y otros añaden algunas pocas verduras de hojas verdes.
Se trata de una dieta que no puede seguirse más de un mes sin poner en peligro nuestra salud, y, aunque permite perder peso, hay que decir que no goza de las simpatías de la comunidad médica, por los efectos que puede tener sobre nuestro organismo de manera inmediata así como a largo plazo, desconociéndose el alcance de estos últimos.
Las desventajas de la dieta, según los médicos, es el escaso aporte de vitaminas, fibra y minerales, que provocan, entre otros efectos secundarios, estreñimiento, halitosis o fatiga. En los estudios realizados se han llegado a detectar también, aunque no en todos los casos, algunos otros síntomas como el descenso de la capacidad de atención y del proceso que nuestro cerebro lleva a cabo para recabar información.
Desde el punto de vista de un no profesional, creo que una dieta pobre en vitaminas y fibras, en la que están prohibidos alimentos tan esenciales como las frutas y otros como las verduras se encuentran sumamente restringidos, no puede ser en absoluto adecuada para mantener sano nuestro organismo.
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