Una buena alimentación tiene que ser balanceada y diversa pues de otro modo se pierden nutrientes que son indispensables para todas nuestras funciones. Y, con el afán de incluir siempre los carbohidratos, grasas y proteínas en cantidades y porciones adecuadas, se han creado los famosos platos del buen comer donde se especifica esto.
De hecho, antes se representaba con una pirámide indicándose en la base los alimentos que más debían comerse y en el vértice aquellos que debían ingerirse con moderación. Sin embargo, con el afán de hacerlo más práctico y más cercano a la realidad, se decidió cambiar la pirámide por un plato.
No obstante cada país tiene su propia versión de eso con sus requerimientos particulares. Así, por ejemplo, en Japón se maneja una pirámide invertida y en China una especie de pagoda, mientras que en Francia una escalera y en Estados Unidos el plato que se muestra en la foto.
La importancia de este elemento como guía de nutrición se puede ver en su evolución pues antes se incluían más productos animales, más grasas y más lácteos. Sin embargo en la actualidad la porción de las grasas se ha reducido enormemente, los lácteos ya ni siquiera están considerados como tales dentro del plato y, en el caso de los productos animales, éstos se engloban de manera general en la sección de proteína.
Ahora bien, es importante aclarar la calidad de cada uno de los componentes del plato pues no todos los alimentos tienen los mismos nutrientes:
- Frutas: Elegir variedad de colores asegura diversidad de nutrientes; en particular los frutos del bosque son altamente recomendables como fresas, moras azules, frambuesas y arándanos.
- Vegetales: Es preferible optar por hojas verdes y por vegetales verdes, evitando aquellos que tengan mucho almidón como la papa y la yuca.
- Granos enteros: No nos proveen de los mismos nutrientes el arroz integral que arroz refinado blanco: siempre es mejor escoger productos enteros no procesados.
- Proteínas: En esta categoría entran las leguminosas, nueces y carne blanca como el pescado y pollo y, en moderación el queso y la carne roja.
- Grasas y Aceites: Preferir aceites saludables como el de olivo en crudo y el de coco para cocinar a altas temperaturas es recomendable; mantequilla también se aconseja en moderación.
Imagen: Choosemyplate.gov













