
Es normal que luego de pasar varios meses con poco o nada de sol, la piel se vea más pálida de lo normal y que tengamos muchas ganas de pasar más tiempo disfrutando de actividades al aire libre y broncearnos un poco.
Sin embargo, no se puede exagerar con la exposición solar, y tenés que cuidar de tu piel en estos meses más que en cualquier época del año, debido al incremente de los rayos ultravioleta.
La piel es la barrera que evita que estemos expuestos a infecciones o a agentes externos, regula la temperatura y es la receptora del sentido del tacto. Entre los cuidados generales que debemos darle, para mantenerla sana están: la hidratación, la correcta limpieza, la exfoliación y el evitar la exposición prolongada a los rayos solares o a las camas de bronceado.
Aunque seguramente morís por tener una piel dorada, tenés que pensar en las consecuencias que esto puede tener en el futuro. No sólo hablamos de que podés tener una piel envejecida y con mayor cantidad de arrugas que las personas que se protegen del sol, o manchas y pecas; sino, que te exponés a peligros mayores como el temido cáncer de piel.
La mayor parte de los uruguayos tenemos la piel clara, lo que significa que debemos tener más cuidado que las personas morochas. Mientras más clara sea la piel, más propensa esta a las quemaduras y a todos los problemas que ellas traen consigo.
Por lo tanto, entre las recomendaciones para disfrutar de este verano, ya sea en la playa o en la pileta, tené en cuenta que es muy riesgoso permanecer bajo el sol entre las 11 y las 16 horas. Utilizá siempre un protector solar, en especial para las áreas más delicadas, como el rostro, el cuello, el escote, los pies, etc. Si te vas a broncear hacelo en periodos cortos de 15 minutos y no de golpe.
Con los chicos, en especial si son menores de 5 años, se debe extremar los cuidados. Su piel es más vulnerable y deben usar protectores solares adecuados a su edad y a prueba de agua para evitar problemas epidérmicos o quemaduras solares. Los bebés menores de 6 meses no pueden recibir filtro solar ni exponerse al sol.
Los protectores solares deben aplicarse por lo menos 30 minutos antes de salir y en cantidades adecuadas. Por ello es mejor escoger un protector solar sin aceites e incoloro para no sentir que es demasiado. El protector solar debe volverse a aplicar cada 2 horas o luego de salir del agua.
Utilizá siempre que sea posible un sombrero, lentes y una sombrilla para minimizar la exposición directa del sol.
Al regresar de la playa o pileta, tenés que hidratar la piel aplicando cremas, especialmente las que contienen vitamina E.
Con los cuidados adecuados se puede disfrutar de estos esperados meses, sin que tu piel debe luego sufrir las consecuencias.
Foto vía: Sanitas
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