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Alimentos probióticos: ¿Qué son y para qué sirven?

Alimentos probióticos: ¿Qué son y para qué sirven?

Un buen funcionamiento del sistema digestivo implica un metabolismo activo, una buena absorción de nutrientes y una adecuada eliminación de toxinas, lo que se ve reflejado en una buena salud y control del peso corporal; una parte importante del aparato digestivo está conformada por bacterias benéficas que ayudan a metabolizar los alimentos y a mantener un adecuado equilibrio. Sin embargo, debido a la gran cantidad de alimentos procesados y no naturales que comemos hoy en día, estas bacterias ya no existen en cantidades suficientes dentro del organismo.

Para mejorar esta situación, se recurre a productos probióticos: alimentos altos en microorganismos indispensables para una buena digestión. Entre los muchos beneficios que aportan estos productos se encuentran: regulación del metabolismo, una mejor absorción de nutrientes, desintoxicación del cuerpo, digestión de la lactosa, salud bucal, regulación de grasas y protección contra el cáncer, entre otros.

Algunos alimentos que son naturalmente ricos en probióticos son el yogurt, suero de leche, miso (pasta fermentada de soja originaria de Japón), aceitunas, cerveza, vino y todo alimento que haya sido previamente fermentado. Y, aunque se recomienda más el incluir alimentos naturales en la dieta, una opción para complementar y obtener más beneficios es el tomar suplementos, principalmente de:

  • Lactobacillus (acidophilus, casei, reuteri)
  • Bifidobacterium (bifidum, lactis)
  • Bacillus

Históricamente se sabe que todas las culturas han incluido alimentos de este tipo en su dieta lo que ha contribuido a la salud de estas poblaciones:

  • Europa: Hongos, aceitunas, vinagre, vino, quesos y lácteos fermentados.
  • Asia: Nata de coco y piña, frutas tropicales y leches fermentadas.
  • África: Vinagre de frutas, salsas picantes y semillas de olivo.
  • Medio Oriente: Aceitunas y vinos.
  • América: Pepinos en conserva, vainilla, quesos, vino y semillas.

Otra opción es agregar alimentos prebióticos, los cuales favorecen el crecimiento de forma natural de los microorganismos que ya se encuentran contenidos en los productos probióticos. Entre estos alimentos destacan la fruta (en especial los plátanos), cebollas, ajos, espárragos, berenjenas, guisantes, leguminosas, soja, miel de maple, miel de abeja y polifenoles.

Éstos últimos son sustancias químicas presentes en frutas y verduras que se caracterizan por darles su color vibrante. Otros ejemplos de alimentos que contienen dichas sustancias son el té verde, el vino tinto, el chocolate amargo y las manzanas.

Fuente: Dra. Liz Lipski

Imagen: Pixabay

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