Con el paso de los años, la industria de la higiene femenina se ha ido diversificando y cada día hay más marcas de toallitas y tampones disponibles en el mercado. Sin embargo, también ha aumentado la conciencia ecológica en la población, que se opone a todos los alguna vez novedosos productos descartables.
Por eso, varias empresas pequeñas han comenzado a promocionar un producto alternativo para utilizar durante el período femenino: la copa menstrual. Aunque sea desconocido para muchas, este elemento no es nuevo. Según datos del Museo de la Menstruación y de la Salud de la Mujer, en Estados Unidos, existen versiones rudimentarias de la copa producidas a fines del siglo XIX, pero su producción industrial comenzó en la década de 1930.
Las copas que se producen actualmente están fabricadas en silicona, a diferencia de las antiguas que se hacían de látex que muchas veces generaba alergias. A pesar de no ser un producto nuevo, no se invierte en él tanta publicidad como en las otras opciones de cuidado femenino, lo que hace que sea mucho menos popular.
La copa menstrual tiene muchas ventajas. En primer lugar, se trata de un elemento mucho más económico; a pesar de que el costo inicial es más elevado que el de una caja de tampones, su precio se va amortizando con los reiterados usos que se le da por varios años. La copa se usa durante todo el período y, una vez que éste termina, se la esteriliza lavándola en agua hirviendo y se la guarda hasta el siguiente mes.
En segundo lugar, proporciona mayor comodidad que una toallita, porque se puede utilizar para hacer actividad física y hasta deportes acuáticos. Además, no es necesario cambiarlo con tanta frecuencia como un tampón y está fabricada con un material que impide el desarrollo de bacterias.
En tercer lugar, una de sus ventajas fundamentales es que se trata de un producto mucho más amigable con el medio ambiente, ya que no genera tantos residuos como sus alternativas descartables.
Sin embargo, el uso de la copa menstrual no es para todas. No sólo requiere tomarse el trabajo extra de esterilizarla al final de cada ciclo y guardarla en un lugar adecuado, sino que no es recomendable para mujeres que no han tenido aún relaciones sexuales o en el caso de que frecuenten baños públicos o no tengan un acceso constante al agua potable. Vale recordar también que la copa no absorbe el flujo menstrual sino que lo contiene en su interior hasta que la mujer la extrae de la vagina y se deshace del líquido.












