Más que una dieta la Macrobiótica es una filosofía y una forma de vivir proveniente de Japón y fundada por George Ohsawa a principios de 1900. Se basa en el respeto de lo biológico, lo mental y lo emocional de manera integral, pero también de lo ecológico y lo espiritual con un enfoque holístico y global.
Uno de los principios más importantes de este movimiento es el balance de todo lo que somos y hacemos pues eso crea equilibrio y armonía en nuestros cuerpos y, sobretodo, en nuestras vidas. Dicho balance se representa a través de los símbolos opuestos del Yin y el Yang tan conocidos en oriente y que occidente también ha adoptado.
Filosofía de vida
- Vivir en armonía con nosotros mismos, pero también con nuestras familias y comunidades, con la sociedad y la naturaleza y con el Universo entero.
- Escuchar a tu cuerpo para saber qué le beneficia y qué le hace daño.
- Aprender a balancear el Yin y el Yang, es decir lo salado con lo dulce, lo frío con lo caliente, lo seco con lo húmedo, etc.
- Buscar una nutrición no sólo física, sino también emocional, mental y espiritual.
- Mantener simpleza, orden y limpieza en nuestros hogares y forma de vestir.
Principios alimenticios
- Utilizar alimentos simples, de alta calidad, naturales y enteros.
- Optar por alimentos locales, de temporada y orgánicos.
- Elegir, preparar y consumir los alimentos con un sentido de reverencia por la vida.
- Usar técnicas de cocina sencillas y tradicionales (en la macrobiótica no se utiliza el microondas, por ejemplo).
- Elegir con conciencia lo que comes y bebes pues es una de las formas más sencillas y rápidas de cambiar tu vida.
Dieta
- Alimentos permitidos: La dieta macrobiótica consiste básicamente en 40-60% de granos enteros; 20-30% de vegetales; y 5-10% de legumbres y productos marinos como algas y pescado.
- Alimentos que se deben evitar: carne (se puede pero en cantidades muy moderadas), lácteos, azúcar, frutas tropicales, bebidas artificiales, comida procesada, especias picantes y alcohol.
Otras sugerencias de esta filosofía son: meditar y orar, estar en buenos términos con la gente, tener sentido del humor, no utilizar sustancias químicas y tener plantas en el hogar.
Fuente: Joshua Rosenthal y Andrea Beaman
Imagen: Pixabay












